En un conflicto prolongado, siempre hay alguna parte que se perjudica, generalmente es aquel sector que no participa en el enfrentamiento. Ello sucede a menudo con las protestas que tienen su correlato en el corte de calles o de rutas que terminan afectando más a la sociedad que a los destinatarios de la medida de fuerza. Cuando se está entre dos fuegos, se dice que alguien es "el jamón del sandwich". "Persona que queda en poder de alguien como prenda o garantía, mientras se llega a un acuerdo o pacto con un tercero", dice el diccionario de la palabra rehén.
Desde hace varios años, especialmente durante el primer semestre, la Universidad Nacional de Tucumán se ha convertido un escenario de conflictos permanentes. A la principal causa que suelen ser las reinvindicaciones salariales, se ha sumado la grave situación por la que atraviesa una gran cantidad de docentes interinos. Según la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (Adiunt), estos llegan al 80% en las escuelas experimentales y al 50% en las facultades. El gremio dispuso una huelga de 72 horas el 12 de marzo, en reclamo por la estabilidad laboral de unos 300 docentes que cumplen funciones como interinos, así como la inmediata convocatoria de las autoridades a una mesa de negociación paritaria. Las medidas de fuerza continuaron desarrollándose hasta el viernes pasado.
La propuesta de Adiunt plantea la modificación de la resolución 292/07 que reglamenta el régimen de regularización de los educadores preuniversitarios y no rechaza el concurso, pero ampara excepciones para un grupo de docentes que revisten carácter de interinos desde hace mucho tiempo. Ayer se informó que miembros del Consejo Superior de la UNT diseñaron un preacuerdo respecto del alto porcentaje de docentes interinos de las escuelas preuniversitarias. Ratificaron el ingreso por concurso a todos los cargos docentes de las escuelas experimentales, así como las modalidades del período de evaluación. El dictamen que será acordado mañana, será considerado el martes por ese órgano. Por su parte, Adiunt anunció la suspensión de las actividades académicas en todos los niveles de la UNT a partir del mediodía del martes y convocó a una reunión en el patio del rectorado, a las 16 de ese día.
Cuando una huelga se lleva a cabo en el ámbito educativo y se desarrolla en forma sistemática y progresiva, los mayores afectados son siempre los alumnos por los días de clase perdidos, en particular los que cursan la primaria que están haciendo sus primeras armas en el estudio. Transcurrieron casi tres meses desde que comenzaron los paros, tiempo más que suficiente para que las autoridades de la UNT hubiesen ensayado una solución a esta grave situación a la que se llega no precisamente por responsabilidad de los docentes.
Esta actitud de "laissez faire laissez passer" (dejad hacer, dejad pasar), a la cual es tan adicta la clase dirigente, convierte a los problemas en una gran bola de nieve y lógicamente, cuando ello ocurre, es muy difícil hallar una solución. Sin alumnos, no hay universidad ni autoridades ni dirigentes ni docentes. La razón de ser de toda institución educativa son los miembros de la comunidad donde está inserta.
Si los estudiantes son siempre los rehenes y las víctimas de los conflictos universitarios, significa que los valores esenciales están trastocados. "Somos la primera generación con capacidad de destruir el mundo y la última que puede salvarlo. Lo que ocurra dependerá en gran medida de cómo eduquemos a la gente y de cuán dispuestos estemos a impulsar un cambio positivo", dijo hace unos años el experto en Educación, Gary Marx. Los responsables de educar no deberían olvidarlo.
Desde hace varios años, especialmente durante el primer semestre, la Universidad Nacional de Tucumán se ha convertido un escenario de conflictos permanentes. A la principal causa que suelen ser las reinvindicaciones salariales, se ha sumado la grave situación por la que atraviesa una gran cantidad de docentes interinos. Según la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (Adiunt), estos llegan al 80% en las escuelas experimentales y al 50% en las facultades. El gremio dispuso una huelga de 72 horas el 12 de marzo, en reclamo por la estabilidad laboral de unos 300 docentes que cumplen funciones como interinos, así como la inmediata convocatoria de las autoridades a una mesa de negociación paritaria. Las medidas de fuerza continuaron desarrollándose hasta el viernes pasado.
La propuesta de Adiunt plantea la modificación de la resolución 292/07 que reglamenta el régimen de regularización de los educadores preuniversitarios y no rechaza el concurso, pero ampara excepciones para un grupo de docentes que revisten carácter de interinos desde hace mucho tiempo. Ayer se informó que miembros del Consejo Superior de la UNT diseñaron un preacuerdo respecto del alto porcentaje de docentes interinos de las escuelas preuniversitarias. Ratificaron el ingreso por concurso a todos los cargos docentes de las escuelas experimentales, así como las modalidades del período de evaluación. El dictamen que será acordado mañana, será considerado el martes por ese órgano. Por su parte, Adiunt anunció la suspensión de las actividades académicas en todos los niveles de la UNT a partir del mediodía del martes y convocó a una reunión en el patio del rectorado, a las 16 de ese día.
Cuando una huelga se lleva a cabo en el ámbito educativo y se desarrolla en forma sistemática y progresiva, los mayores afectados son siempre los alumnos por los días de clase perdidos, en particular los que cursan la primaria que están haciendo sus primeras armas en el estudio. Transcurrieron casi tres meses desde que comenzaron los paros, tiempo más que suficiente para que las autoridades de la UNT hubiesen ensayado una solución a esta grave situación a la que se llega no precisamente por responsabilidad de los docentes.
Esta actitud de "laissez faire laissez passer" (dejad hacer, dejad pasar), a la cual es tan adicta la clase dirigente, convierte a los problemas en una gran bola de nieve y lógicamente, cuando ello ocurre, es muy difícil hallar una solución. Sin alumnos, no hay universidad ni autoridades ni dirigentes ni docentes. La razón de ser de toda institución educativa son los miembros de la comunidad donde está inserta.
Si los estudiantes son siempre los rehenes y las víctimas de los conflictos universitarios, significa que los valores esenciales están trastocados. "Somos la primera generación con capacidad de destruir el mundo y la última que puede salvarlo. Lo que ocurra dependerá en gran medida de cómo eduquemos a la gente y de cuán dispuestos estemos a impulsar un cambio positivo", dijo hace unos años el experto en Educación, Gary Marx. Los responsables de educar no deberían olvidarlo.